EL CASO DEL AHORCADO
11-05-2005 19:59:27
Esa tarde vi llover, vi gente correr, y no estabas tú... Perdón. Esa tarde andaba yo de bar en bar socavando información y apurando algunas copas, cuando un cordón del zapato se me desató. En el acto de agacharme, y desoyendo las voces de un par de vértebras que me instaban a subir de inmediato, encontré una servilleta de papel en la que se veía una palabra con cada una de sus letras subrayadas y el dibujo de un ahorcado. Esgrimí durante unos segundos la servilleta (el tiempo justo para que se pusiera en funcionamiento mi lógica interna) y llamé por teléfono a mi cliente. Sus órdenes fueron claras: si han ajusticiado a mi hijo, quiero venganza. Colgué y me dirigí a la barra. Pedí otro bourbon. Me atusé el pelo. No tenía más remedio que retar a aquél desalmado a una revancha. Saqué un papel, dibujé siete líneas muy cortas (las mismas que el número de letras que la palabra que tenía en mi cabeza), y le dije al camarero: te reto a un ahorcado.
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